Los cuidados, una cuestión de derechos

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  • Categoría: Género
  • Fecha: 7 de Julio de 2020

Nuestra apuesta por la pedagogía y enfoque de los cuidados sigue atravesando nuestra acción educativa y de desarrollo, tanto en España como en los 11 países donde trabajamos. La pandemia y sus consecuencias sobre la vida han puesto de manifiesto la necesidad de reivindicar, si cabe con más fuerza, un nuevo modelo de desarrollo basado en la ética del cuidado y el pleno disfrute de los derechos humanos de todas las personas.

Para seguir defendiendo el cuidado como un derecho (el derecho de cuidar y de ser cuidadas), desde InteRed promoveremos iniciativas que posibiliten el debate, la reflexión y la construcción de narrativas que nos ayuden a construir un modelo de desarrollo cuya meta sea lograr que las personas sean el centro y se asuma una responsabilidad colectiva de los cuidados.

En este contexto, el martes 30 de junio, el Área Social de la Institución Teresiana y la ONG InteRed organizamos el webinar Los cuidados, una cuestión de derechos”. El encuentro contó con la intervención de cuatro mujeres que aportaron la visión y comprensión de los cuidados desde sus ámbitos de actuación. Sus testimonios permitieron constatar la vulneración de derechos que envuelve el desempeño de los trabajos de cuidados.

Tusta Aguilar, activista en la defensa de la personas migrantes y miembro de la asociación ASTI, abordó la situación de la población migrada del barrio madrileño de San Cristóbal, al sur de la capital. Para Aguilar, es necesario reconocer el gran “colchón” de cuidados y derechos imprescindibles para la vida de los que una gran mayoría disfrutamos, principalmente, gracias al trabajo de otras personas, y recordó que no todas las personas gozan de estos cuidados imprescindibles. “Ser conscientes nos hace deudores y luchadores” para que sean derechos y cuidados para todos. Cita esa frase tan repetida en esta temporada:

Aguilar denunció la situación de desprotección, invisibilización y exclusión de la población inmigrante, quien realiza gran parte de los servicios esenciales para la vida y que sin embargo es quien vive una mayor inseguridad laboral y quien ha quedado fuera de las respuestas y apoyos del Estado en esta pandemia ante su situación de legalidad irregular. “Es necesario pedir que la legalidad contemple a todos los ciudadanos y no solo a algunos; necesitamos políticas no solo de protección, sino de cambio estructural”, afirmó Aguilar.

Sobre la situación de las trabajadoras de los cuidados y del hogar habló Ángeles Alquézar, técnica de proyectos y educadora de InteRed Catalunya, quien presentó los datos de dos estudios realizados en Catalunya liderados por colectivos de mujeres migradas diversas: Cuidar para sostener la vida  y La Pobreza del Tiempo. Ambos estudios reflejan las injustas, duras e intolerables situaciones en las que viven las mujeres trabajadoras del hogar y los cuidados, con condiciones de explotación laboral en muchos casos y con secuelas en su salud física y mental que afectan su bienestar.

“El limitado uso del tiempo dedicado al propio bienestar debilita la autonomía física, económica y política de las mujeres, que en la lógica económica del sistema son vistas como “piezas sin valor” que cumplen una función útil para el Estado de bienestar”, resaltó Alquézar, quien denunció que el sistema actual de cuidados se sostiene en la irregularidad de estas trabajadoras y subrayó el vacío actual existente en políticas públicas destinadas a facilitar su reconocimiento y su inserción laboral.

La intervención de Carmen Vásquez, de la Asociación Pro Derechos Humanos en Huelva puso el foco en el trabajo con mujeres temporeras y sus cuidados relacionados con la alimentación.

Vásquez describió las lamentables condiciones de vida de las trabajadoras del campo. “En la mayoría de los lugares no hay albergues y no pueden acceder a una vivienda digna por el alto coste de los alquileres. Los asentamientos donde viven no tienen servicio de agua, luz, recogida de residuos“, narró Vásquez.

En este contexto de pandemia y cierre de fronteras, las mujeres marroquíes no han podido regresar a sus casas. “Se ha denunciado la falta de seguridad en el trabajo del campo y las mujeres se han organizado para denunciar su situación en diferentes asociaciones. Se están recibiendo ayudas económicas en la región, pero pedimos que la inversión sea concreta, organizada”; reclamó Vásques, quien cuestionó cómo se garantizan los derechos y cuidados en un sistema que se sustenta en la desigualdad.

Por último, Patricia Pérez, responsable de InteRed en Aragón trajo al webinar los resultados de una encuesta realizada a mujeres trabajadoras del hogar, mujeres expuestas a pérdida de empleo y sin prestaciones, que han accedido a tareas de cuidados en residencias de mayores y trabajos del hogar en situación de riesgo y sin las condiciones sanitarias exigidas. En ella se recogían tanto vivencias positivas como negativas y la responsable destacó especialmente cómo estas mujeres “han intentado vivir con ánimo, disponibles para ayudar a otras personas, han sido capaces de pedir ayuda y se han implicado en iniciativas comunitarias”.

De las 100 encuestas realizadas, “un gran porcentaje confesaban haber trabajado en condición de mucho estrés, con temor ante la posible pérdida del empleo, la preocupación por la propia salud o la de sus seres queridos; algunas han tenido que trabajar sin material de protección y haciendo uso frecuente de transporte público”, destacó Pérez. El impacto físico y emocional de estas mujeres antes estas condiciones de trabajo se han traducido, según explicó Pérez, “en angustia, tristeza, ansiedad, soledad, miedo, depresión, insomnio, pérdida de control en los hábitos al comer o incluso ideas de suicidio”. “Algunas mujeres sufrieron violencia en tiempo de confinamiento”, alertó Pérez, para quien “este sistema se sostiene porque el cuidado se ejerce sin derechos”.

Tiempo para el debate y la participación

Algunos de los puntos clave que se abordaron en el tiempo del debate giraron sobre:

  •     La necesidad de contar con políticas no solo de protección, sino de cambio estructural.
  •    La incidencia política para el cambio debe contar con la voz e implicación de los colectivos vulnerables.
  •        Exigir que la legislación ampare a todos y todas sin exclusión.
  •    Mantener y participar en los apoyos comunitarios y locales para cuidar a las personas más vulnerables.
  •         Visibilizar la injusticia, la desigualdad, la falta de derechos.
  •        Cuestionarnos constantemente en qué medida las personas ocupamos el lugar central que el sistema de vida debiera proporcionar.