Cómo entender la educación en estos días

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  • Categoría: Educación para el Desarrollo
  • Fecha: 2 de Julio de 2020

El cierre de los centros educativos como medida para contener la pandemia de coronavirus abrió una serie de preguntas a la comunidad educativa, que se debatía en cómo contestarlas incluso en cuáles formular. En el fondo de todos los interrogantes se encuentra un modo u otro de entender la educación, que es en última instancia el tema que nos ocupa.

Las preguntas inmediatas que surgieron son ¿Cómo vamos a seguir “dando clase”, es decir, a seguir avanzando en el temario o, en el mejor de los casos, atendiendo a los procesos de enseñanza-aprendizaje, hasta que podamos volver a la normalidad? o ¿Cómo vamos a seguir dando clase si ya no puede hacerse como hasta ahora? En ambos casos, la respuesta que se dio se puede resumir como “optar por la educación a distancia por medio de las Tecnologías de la Información y la Comunicación aplicadas a la Educación (conocidas como TICE).

A partir de ahí, se abren otras preguntas referentes a la manera de cómo atender a toda la población estudiantil que no tiene acceso a esa tecnología TICE o no está en condiciones de usarla; o a cómo atender las necesidades educativas especiales y responder al interés superior de la infancia, sin olvidarnos del impacto con enfoque de género de la educación o evitar que las desigualdades entre el alumnado aumenten.

Son inquietudes fundamentales que para InteRed están bajo la pregunta paraguas que debe albergar a todas las demás: ¿Para qué debe servir la educación?

Desde el punto de vista cultural, se responde que educamos para conservar y transmitir los conocimientos y valores acumulados por la humanidad, una transmisión que debiera favorecer el intercambio de saberes y creencias en un diálogo intercultural. Pero incluso más allá de esa transmisión e intercambio, la educación tiene que contribuir a construir una sociedad sostenible social y medioambientalmente.

Por eso, la educación que se haga a distancia en estos tiempos no puede reducirse a la transmisión de ideas por medio de las TICE, ni siquiera a desarrollar competencias para el desarrollo profesional en el futuro. El objetivo principal de la educación, y por tanto la perspectiva con que tenemos que plantear la formación que se está impartiendo a distancia, es capacitar al alumnado para atender a las necesidades del planeta y, por tanto, de la humanidad en su conjunto. Capacitar para construir un mundo más justo, más equitativo y más respetuoso con la diversidad y con el medio ambiente, en el que todas las personas podamos desarrollarnos libre y satisfactoriamente.

La suma de crisis que vivimos en estos momentos nos da la pauta para identificar las necesidades del planeta. La Covid19 ha disparado una crisis sanitaria que ya estaba presente antes, con la vulneración del derecho a la salud de la mayor parte de la humanidad. En el ámbito social, la crisis se caracteriza por la enorme  desigualdad y la opresión de unos grupos sociales sobre otros, como son las gravísimas violencias machistas que sufren las mujeres en nuestras sociedades patriarcales. El modelo socio-económico neoliberal se encuentra en una grave crisis, manteniendo a una minoría en la opulencia mientras condena a más de la mitad de la población mundial a la pobreza extrema o a vivir en una economía de subsistencia. Por supuesto, la crisis medioambiental, que protagonizaba las noticias hasta la llegada del Covid-19, con la destrucción de ecosistemas, la perdida de biodiversidad y el cambio climático. Tampoco olvidemos la denominada  “crisis de los refugiados y refugiadas” que mantiene a millones de migrantes desplazándose en condiciones infrahumanas por todo el planeta para llegar, o no, a un país donde sus derechos son vulnerados. Está la menos conocida pero fundamental crisis de cuidados, que nos priva de las tareas imprescindibles para el sostenimiento de la vida y condena a las mujeres a realizar la mayor parte de los trabajos de cuidados.

Otro mundo es posible

Para responder a esta urgencia de dimensiones globales ya existe una hoja de ruta: es la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible que aprobó Naciones Unidas y que se compromete con 17 Objetivos para busca erradicar la pobreza, combatir las desigualdades y promover la prosperidad, al tiempo que se protege el medio ambiente. Estos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) constituyen ámbitos de nuestro sistema socio-económico (en otras palabras, de nuestro modelo de desarrollo) que es preciso modificar para que puedan ser sostenibles. Uno de ellos es el ODS 4, que busca garantizar una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todas las personas.

Para lograr esta educación de calidad, el consejo de la ONU prevé alcanzar una serie de metas. Una de ellas, la 4.7, es la de asegurar que todo el alumnado adquiera los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educación para el desarrollo sostenible y los estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible.

Esta meta ha de ser el objetivo de la educación en todo el mundo. Así lo han acordado los 193 países que forman las Naciones Unidas y así lo han defendido siempre las ONG que hacen Educación para el Desarrollo, con más motivo en estos días en que tenemos tan presente la crisis multidimensional de nuestro  sistema socioeconómico.

Ciudadanía Global

En este sentido, cuatro de estas ONG (InteRed, Entreculturas, Oxfam-Intermón y Alboan), con una larga trayectoria en esta materia, promovemos junto a redes de profesorado y centros educativos el Movimiento por la Educación Transformadora y la Ciudadanía Global, que cuenta con el apoyo de la  Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo  (AECID). Sólo promoviendo una ciudadanía global comprometida en la lucha contra la pobreza y la exclusión, alcanzaremos un desarrollo humano y sostenible.

La educación debe servir para aprender a vivir en un planeta con fuerte presión demográfica, social, económica y medioambiental. No se trata de avanzar el temario para que cuando volvamos “a la normalidad” reproduzcamos, una vez más, un sistema injusto con sus diversas crisis socioeconómicas y medioambientales. Con esta mirada, la educación a distancia nos debe permitir compartir el modo de aprender a vivir de formas más sostenibles e inclusivas.

Desde InteRed hemos enumerado esas prioridades en un Manifiesto por una Educación Transformadora, especialmente vigente en este contexto, para lograr dotar a la educación del poder que tiene como instrumento para formar personas críticas y comprometidas en la transformación de una sociedad más justa, más igualitaria, sostenible y, en definitiva, más feliz.

Para incidir en la protección del derecho a la educación frente a la crisis de la Covid-19, hemos promovido una carta abierta a los y las responsables políticas  como parte de la Campaña Mundial por la Educación y del Movimiento por la Educación Transformadora y la Ciudadanía Global.

Esta carta, que ya ha sido firmada por más de 100 organizaciones de la sociedad civil, recomienda medidas urgentes para garantizar el derecho a una educación equitativa, inclusiva y de calidad de todas las personas. Esto requiere que se asignen los recursos humanos y económicos necesarios, tanto a través del presupuesto de educación en España como de la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a educación.

Las dificultades actuales y globales son profundas, pero debe existir voluntad política para lograr que la educación sea la mejor aliada para alcanzar ese otro mundo posible.

Autor: Guillermo Aguado de la Obra, experto en Educación Transformadora en InteRed, ONGD que forma parte del Movimiento por la Educación Transformadora y la Ciudadanía Global.