República
Dominicana

"Cuidando Vidas"

Cuidando vidas para prevenir la violencia de género en niñas y adolescentes. Los condicionamientos culturales contribuyen a reforzar estereotipos sexistas.  Las causas de la violencia de género están tan naturalizadas, que se hace necesario un cuestionamiento, a nivel personal, de actitudes, valores y creencias. El derecho a una vida libre de violencia se plasma, en este Convenio, en los ámbitos educativo y comunitario, incidiendo en la reducción de la violencia de género y en la disminución del embarazo adolescente.

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Entrevista

RELATO ILUSTRADO

Mujeres que nos hablan de Mujeres. Hermanas Mirabal

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RETOS y expectativas

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CINTIA DRULLARD RODRÍGUEZ. Responsable de Género de la delegación de InteRed en República Dominicana.

[Entrevista
con]

Tania Benita Cordero

Tania Benita Cordero, es responsable de género y coordinadora del Convenio, por parte de la CONAMUNA (Confederación Nacional de Mujeres Campesinas), la Organización Socia Local (OSL) de InteRed. Se encarga del componente comunitario, que es también de formación y para la creación de una Red de Sororidad, para la prevención de violencias machistas y acompañar a las mujeres víctimas.

¿Cuál crees que son los retos del Convenio desde el componente comunitario?

El trabajo tiene unos desafíos muy grandes, pero también nosotras tenemos muchas esperanzas de que se cumplan la mayoría de los objetivos. Uno de los desafíos es la creación de la Red de Sororidad, para acompañar a las mujeres víctimas de violencias machistas y para prevenirlas. Otro reto es la visibilización de la violencia basada en género en las comunidades, que es un fenómeno que existe, pero muchas veces es invisible, y, por último, también el poder trabajar este problema en las comunidades… Al trabajar desde lo comunitario, lo municipal y el ámbito educativo esperamos tener el mejor resultado posible.

¿En qué va a consistir la Red de Sororidad?

Son compañeras comunitarias que van a ser formadas, y ellas son las que van a formar esta Red que es para acompañar a las compañeras que sufren violencia, pero también es para prevenirla. El objetivo no es trabajar la violencia, sino la prevención de violencias basadas en el género desde sus inicios y desde la comunidad. También vamos a trabajar, a través de formaciones, la prevención de embarazos en adolescentes. 

El Convenio se realiza en San Cristóbal, una zona donde son muy activas y con una gran experiencia de trabajo ¿cómo lo ven?

Este proyecto nació desde la misma base, se identificó con la gente, escuchando a la gente y para la gente. Es uno de los proyectos más participativos que he visto, porque participaron las autoridades, las mujeres, las comunidades, los jóvenes y las jóvenes; se ha escuchado a todo el mundo. Es uno de los proyectos en los que tengo más esperanza de que se pueda realizar bien porque todo salió de la misma base con quién se va a trabajar el proyecto. Se desarrolla en San Cristóbal, una provincia con muchas dificultades por la alta tasa de embarazos en adolescentes, violencias basadas en el género y con situación de pobreza… Vamos a ver lo que sacamos, esperamos tener muy buenos resultados.  

¿Qué resultados esperáis y cómo veis la sostenibilidad del Convenio?

Finalizado el Convenio, esperamos tener una Red fortalecida y empoderada; lo vamos a trabajar también desde el ámbito cultural porque, como sabemos, el problema de la violencia no es una cosa que se trabaja en un año y se erradica, sino que se empiezan a dar pasos para ir disminuyendo esa violencia. No la vamos a erradicar en este tiempo, pero sí vamos a quedarnos con las herramientas para seguir trabajando; o sea, que no serían solo los cuatro años del Convenio, sino que después, esa compañera o compañero que estén formados, van a seguir trabajando en la prevención. 

[Entrevista
con]

Mariela Jáquez

Mariela Jáquez, es la responsable de género y coordinadora del Convenio de CEPAE (Centro de Planificación y Acción Ecuménica), Organización Socia Local de InteRed, que se encarga del componente de incidencia y movilización social.

¿Cuáles son los desafíos que tiene este Convenio desde el componente que lideras? 

Lidero la promoción de la incidencia y movilización social para la concienciación y prevención de la violencia de género y, específicamente, la prevención del embarazo adolescente en San Cristóbal.

En República Dominicana tenemos, por un lado, un alto índice de feminicidios, ocupamos el tercer país de la Región, a nivel de América Latina; y por otro, una alta tasa de embarazos en adolescentes, que ponen en riesgo el ejercicio de derechos de las mujeres a vivir una vida libre de violencias. Estos problemas limitan el desarrollo potencial de las niñas dentro de una cultura donde priman las relaciones de violencia y las relaciones a temprana edad. Estas cuestiones, desde CEPAE, nos retan, dado que somos una institución que tiene toda una vida de trabajo en el ámbito comunitario y podemos establecer estrategias desde lo local.

Grandes retos son la voluntad política, un ayuntamiento que destine presupuestos participativos a género y juventud, un personal sensibilizado comprometido con los cambios; el aspecto cultural pesa mucho en nuestro país, se ha avanzado en la Constitución, en la estrategia nacional de desarrollo, en políticas de igualdad, pero, aun así, el componente cultural, el imaginario, del ser hombre, del ser mujer en la sociedad, es algo que todavía sigue arrastrando desigualdad. Además, del hecho de que muchas mujeres son asesinadas por los hombres y muchas niñas abandonan su proyecto de vida, porque han de ser madres a destiempo… Si queremos el desarrollo de la humanidad tiene que ser de manera conjunta… hombres y mujeres deben aportar desde su ser, lo que es la construcción de una sociedad diferente en base a los valores de la justicia social.

Por otro lado, es importante reforzar a las organizaciones a nivel comunitario, juntas de vecinos, grupos de jóvenes, de mujeres… que se sientan empoderadas para poder exigir y demandar a las municipalidades sus necesidades.

¿Qué resultado final crees que puede tener este trabajo? ¿Crees que puede contribuir a cambiar la realidad?

Estamos en este Convenio porque entendemos que es un problema cultural, no es natural, y sí, se puede cambiar. Tenemos que hacer todo un esfuerzo de sensibilización, capacitación de la gente, de despertar conciencias de que otro mundo es posible. Es un cambio de conciencia de las comunidades con un nivel de compromiso que lleve a la movilización de esa ciudadanía activa para que demande el cuidado de las vidas de las mujeres y las niñas. Por otro lado, necesitamos un compromiso institucional de que las planificaciones se cumplen. 

¿Cómo veis el ánimo de las personas con el Convenio?

Las personas estaban esperando iniciativas como esta con ansias; lo hemos visto en los ayuntamientos que hemos visitado, en las organizaciones de mujeres y jóvenes, en las Regionales de Salud, en las juntas de vecinos, procuradurías, bomberos, en una gran cantidad de actores institucionales y comunitarios que realmente estaban demandando una iniciativa como esta… Muchos de estos actores se sienten sin herramientas efectivas para poder tener una respuesta integral a la problemática de las violencias de género.

Quiero destacar que hay una buena sinergia, no solamente a nivel de las instituciones que estamos visitando, sino a nivel de equipos de base y de organizaciones locales del Convenio que pueden contribuir a que los resultados y el cambio que necesitamos en República Dominicana pueda tener un salto cuantitativo y, para mí, esto es un esfuerzo que admiro que entiendo que llega en buena hora a República Dominicana.

Mujeres que nos hablan de Mujeres

Vivas en nuestros corazones. 
Las hermanas Mirabal

El relato de las vidas de Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, luchadoras por la libertad y los derechos que fueron asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por su oposición a la dictadura trujillista en República Dominicana, lo escuchamos de la voz de Minou Tavárez Mirabal, hija y sobrina de las asesinadas, filóloga, profesora y política dominicana que ha sido diputada en el Congreso y viceministra de Relaciones Exteriores de su país. Su relato lo ilustra Lorena Espinoza.