Bolivia

"Despatriarcalización de la educación "

Existen brechas importantes en el ejercicio del derecho a la educación de las niñas y niños pertenecientes a los pueblos indígenas originarios campesinos. Esta brecha se hace aún mayor en el caso de las niñas, que sufren una doble discriminación por ser mujeres y por ser indígenas. Por ello, es importante la reflexión y resignifcación de roles y estereotipos desiguales de género en la cosmovisión de los pueblos indígenas.

ARTÍCULO

Despatriarcalizar a través de la educación

RELATO ILUSTRADO

Mujeres que nos hablan de Mujeres. Bartolina Sisa

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DESPATRIARCALIZAR

a través de la educación

MARÍA TERESA VARGAS. Responsable de Educación de InteRed en Bolivia.

[Artículo]

Si bien la ley educativa boliviana establece que la educación debe ser despatriarcalizadora, este es un campo escasamente investigado y muy alejado de la realidad de las aulas.

La despatriarcalización se vincula intrínsecamente a la descolonización de los pueblos de América Latina, reconociendo que históricamente hubo un entronque patriarcal entre el patriarcado precolonial y el occidental que trasfiguró el sentido mismo de las opresiones. Por eso decimos que “no se puede descolonizar sin despatriarcalizar”.

Otro elemento a compartir es que la despatriarcalización plantea una mirada hacia las múltiples opresiones que vivimos como mujeres. Esto implica ver más allá de las relaciones de poder hombre-mujer y tomar también en cuenta las relaciones de poder entre culturas, clases sociales, lugar de origen, etc. 

Otro aporte que retomamos en nuestro Convenio: la visión propia desde los pueblos indígenas, rescatando las cosmovisiones, pero también cuestionando y desmitificando algunos principios que se tienden a idealizar y que en el fondo contribuyen a la reproducción de la desigualdad y el machismo. Por ejemplo, el chacha warmi, traducido al castellano como “hombre-mujer”, que representa al par complementario.

Buscamos replantear y reflexionar críticamente sobre principios como éste, igual que el feminismo comunitario propone la inversión metafórica al “warmi-chacha” para que se convierta en un principio horizontal donde ninguno de los dos elementos de la dualidad está por encima del otro, sino que se presentan uno al lado del otro, en igualdad y complementariedad.

Para emprender este reto, es imprescindible iniciar la reflexión a lo interno de las Organizaciones Socias Locales (OSL) que lideran el trabajo en los contextos educativos. En este artículo les compartimos los primeros pasos del Centro de Multiservicios Educativos (CEMSE) que está trabajando en la región aymara de Bolivia, en los municipios de La Paz y El Alto.

El CEMSE ha iniciado su reflexión en torno a un principio clave de la cultura aymara: el Janip’iqiamuyuarmasa, chuymanathakhipasarañäni”, que quiere decir “sin olvidar la razón vayamos por el sendero del corazón”. El equipo ha investigado el significado de este principio que, por efectos de la colonización, ha derivado en una contraposición entre la parte emocional del ser humano versus su parte racional, vinculando luego a la mujer con el corazón y al hombre con la razón, evidenciando así un signo de colonización de lo que significa ser hombre y mujer en la cultura aymara.

Este tipo de reflexiones han significado para el CEMSE “una tarea ardua que nos lleva primero a asumirnos a nosotras y nosotros como equipo en seres colonizados y con mucha influencia de crianza machista (…)”.

“Este inicio en despatriarcalizar nuestro pensamiento, conocimiento, voz, sentir y hacer, duele y ante este dolor las mujeres resistimos. El equipo se encuentra en este proceso de transición a asumirse como una mujer que no está obligada a ser madre, no está obligada a dar su vida por los demás, estamos descubriendo el poder de la libertad del ser, sentir, pensar para tener un mejor actuar”.

Valoramos estas reflexiones como el punto de partida fundamental para emprender acciones en las comunidades educativas.

El CEMSE ha planteado una estrategia para reflexionar sobre la despatriarcalización con niñas, madres y maestras, en coordinación con el Consejo Educativo de la Nación Aymara (CEA), a partir de los cinco campos de acción y lucha del feminismo comunitario (cuerpo, espacio, tiempo, memoria y movimiento). Esta primera gestión ha priorizado un proceso de empoderamiento de las mujeres en cuanto a su cuerpo y territorio.

Se ha trabajado con estudiantes la descolonización y la despatriarcalización del cuerpo a través de las artes escénicas, redimensionando sus relaciones corporales como territorio de transformación de las relaciones patriarcales y coloniales.

También destacamos los apthapis (comida comunitaria intergeneracional) que han servido para revalorizar el rol de las mujeres en las comunidades, recuperando y valorando sus saberes y conocimientos sobre formas de preparación y conservación de los alimentos, plantas medicinales, etc. Los apthapis reforzaron la conexión entre los productos alimenticios y el bienestar del cuerpo y el alma, poniendo en el centro el cuidado de la vida.

Mujeres que nos hablan de Mujeres

Bartolina
Sisa

El relato de la vida de Bartolina Sisa, una heroína indígena aymara asesinada por enfrentarse a la explotación colonial en 1782, nos llega a través de las palabras de Teresa Canaviri Sirpa, también mujer aymara, activista de los derechos de los pueblos indígenas y de las mujeres, comunicadora social, exviceministra de la Mujer en Bolivia. Su relato cuenta con las ilustraciones de María Montes Sueiro.