Informe Unesco: La educación al servicio de los pueblos y el planeta.

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El nuevo Informe de la Unesco de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2016 pone de manifiesto el potencial que tiene la educación para impulsar el avance hacia los compromisos de los objetivos mundiales y el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El informe 2016 que lleva por título: “La educación al servicio de los pueblos y el planeta. Creación de futuros sostenibles para todos”. Muestra también que se necesita una transformación profunda de la educación para realizar ese potencial y dar respuesta a los desafíos a los que se enfrentan en la actualidad la humanidad y el planeta.

Es urgente, declara la Unesco, que la educación avance más decididamente. De mantenerse la tendencia actual, la educación primaria universal en el mundo se conseguirá en 2042, el acceso universal al primer ciclo de la educación secundaria se alcanzará en 2059 y, al segundo ciclo de la educación secundaria, en 2084. Esto significa que habría medio siglo de retraso con respecto al plazo de 2030 fijado para los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Hasta que las niñas y las mujeres no puedan ejercer su derecho a la educación y la alfabetización, cualquier progreso en la consecución de la Educación para Todos (EPT) se verá mermado y se estará dilapidando una fuente dinámica de desarrollo y empoderamiento.

La falta de avances en la alfabetización de las mujeres adultas es una realidad: en 2015, alrededor de 481 millones de mujeres de 15 años en adelante, carecen de competencias básicas de lectura, escritura y cálculo, esto es, el 64% del total de la población que sigue sin alfabetizar, un porcentaje que prácticamente no ha variado desde el año 2000.

Datos de interés:

  • Entre 2000 y 2015, la proporción de niñas por cada 100 niños creció de 92 a 97 en la enseñanza primaria y de 91 a 97 en la enseñanza secundaria.
  • El número de niños no escolarizados descendió en 84 millones desde 2000, de los cuales 52 millones son niñas.
  • El número de países que lograron la paridad, tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria, aumentó de 36 a 62 entre 2000 y 2015.
  • Las niñas, especialmente las más empobrecidas, siguen siendo las que afrontan los mayores retos a la hora de acceder a la escuela primaria. El 9% de los niños de todo el mundo no está escolarizado y, de ellos, casi la mitad nunca pisará un aula, lo que equivale a 15 millones de niñas, frente a solo algo más de un tercio de los niños. No obstante, pese a que las niñas tienen más dificultades para acceder a la enseñanza primaria, los niños son más proclives al abandono escolar temprano.
  • Las diferencias de género en la educación secundaria se están reduciendo pero aún perduran, y son más marcadas, para las niñas. En 2012 había al menos 19 países con menos de 90 niñas por cada 100 niños escolarizados en este nivel, de los cuales la mayoría eran países árabes y del África subsahariana.
  • La brecha de género en la alfabetización de los jóvenes se va reduciendo, si bien todavía se espera que en 2015 menos de siete de cada diez mujeres jóvenes del África subsahariana adquieran las competencias básicas de alfabetización.
  • La falta de avances en la alfabetización de las mujeres jóvenes es un dato especialmente sombrío: dos tercios de la población adulta no alfabetizada son mujeres, proporción que no ha variado desde 2000. La mitad de las adultas jóvenes de Asia Meridional y Occidental y del África subsahariana no sabe leer ni escribir. Es necesario reorientar la prioridad, desde la paridad hacia la igualdad de género, para propiciar que todas las mujeres, especialmente las niñas y las jóvenes, puedan cosechar los beneficios de la educación.
  • Los obstáculos estructurales y las normas sociales arraigadas y discriminatorias contribuyen a la desigualdad de género, contándose entre otros el matrimonio y la maternidad precoces, la violencia de género, las prácticas tradicionales de reclusión, la preferencia familiar por el varón a la hora de invertir en educación y la división del trabajo doméstico en función del sexo.
  • El matrimonio precoz persiste como obstáculo a la educación de las niñas. En 2012, casi una de cada cinco muchachas se casó entre los 15 y los 19 años de edad.
  • El incremento del número de maestras y la formación de docentes con atención a la conciencia de género ayudan a que las escuelas afronten con éxito los estereotipos de género y las normas sociales discriminatorias y arraigadas.

Podéis descargar el informe de la UNESCO, haciendo click aquí.